En mi habitación tejo el viento. Ignoro si son remotas mis lágrimas o si están guardadas al lado de amarillas fotografías, junto a dedales y agujas que sollozaron.
Cavilo uniendo las puntas de la aguja con la lana. Desatiendo la espera. Tejo y olvido.
De pronto pierdo el punto y un agujero se deshace sobre el sillón y mis manos. Quedo entrelazada toda en un ovillo de amor y lumbre.
No sé si tejo para esperarte o si trazo en círculos el viento y mi mortaja.