Una noche

Una noche

En el alba de los sentidos entre dos jardines de cerradas verjas elevados rastrillos de hierro aprisionando las hierbas y las gotas de agua una negra mansión se perfila de la cual amo la triangular pilastra rematada por pesadas agujas a las que cual forzado sujeta está la noche

No existe tregua crepúsculo o aurora permanece la torre de agudo tejado el torreón sobrecargado de trampas en torno al cual el tiempo monta guardia auxiliado por sus nocturnos verdugos

A veces el ulular de una sirena desciende de las oscuras orillas del río hasta las ventanas del sesgado caserón y su grito penetra las cortinas aplasta los dorados baldaquinos para ir extendiéndose hasta formar coágulos en el pliegue de los tapices fija desnudez No existe tregua el ladrido de los perros os acude a golpear la sensual fachada tras los cristales hombres y mujeres siguen haciendo el amor y más tarde los miasmas exhalados del río lentamente se aguzan

Una reja de cuerdas dejará que se filtre la acuidad del sonido Esta voz ajustándose al hueco de todos los oídos se ocultará en los nidos de termitas en los huecos de muralla propalándose por las canales gota a gota como el agua y gracias a ella sabrá mañana toda la ciudad que cuando la lámina de las realidades materiales termine de usar prodigiosa vaina de sueño se desplomará la mansión abismándose los durmientes ahogados espantosos en la reflectante marisma de los antípodas viciados

Versión de Antonio Martínez Sarrión Visor Madrid 1984