A dos adolescentes mojadas por las lluvias de primavera

A dos adolescentes mojadas por las lluvias de primavera

Salud a esos cuerpos que llevan la frescura de estas sombras lluviosas en el cielo de mayo. La primavera llueve en dulces aguas claras. Nubes de corazón brillante.

En la blancura de las frentes de silencioso viento tenéis vuestra luz y estrellas húmedas arden en vuestros ojos con íntima alegría. Y sonreís al tiempo con rosadas mejillas ofreciendo al mundo un inocente gesto de primeros amores.

Salud a esos cuerpos de cabellos mojados por esta lenta lluvia entre vuestro perfume de poros deseados para beberlos todos. Bajo los suaves vestidos sois ninfas alegres que sueña este silencio de laguna desnuda. En vuestra piel lleváis licor de flores resplandecientes, azúcar enamorado en vuestros finos labios. Qué sabrosos frutos se inflamarán un día en vuestros cuerpos jóvenes de ciervas exquisitas. La redondez suave de blandos pechos tiene maravilla y gozo de cáliz ansiado y que tierno terciopelo se adivina brillante en vuestras caderas suaves de delicada blancura.

Salud profunda y larga a esos húmedos cuerpos de lluvia y primavera, cuerpos jóvenes y alegres, hermosuras tan vivas, adolescentes cuerpos para diosas futuras… De “Seivas de amor e transito”, 1984