Retrato privado

Retrato privado

Tal vez la ceniza azul que brilla en sus ojos sea el temblor del aire, lo lejano tantas veces sentido cuando muere la tarde. Y la luz, un enigma, un destello en la sangre. En esa mirada que regresa a sí misma perdida, entre fiebre y asombro -dolor de un laberinto-, está muerto el deseo; raíz que muerde aún el corazón que un día se invadió de belleza. En su frente nevada cruza ahora la sombra los alambres violáceos del olvido. Mas hubo un tiempo en el pozo del destino que fue de ardiente desnudez y saliva insaciada, mercurio y miel el cuerpo, brisa interior de brasa. Y aún en su rostro que contempló el crepúsculo está escrita una llama, algo que nace y pasa como el temblor del aire, quemadura sonámbula que se eleva en nuestro pensamiento.

Tomado de “El País” (Babelia)