Analizo el cóncavo milagro de la luz trazada sobre las últimas líneas de la llanura.
Inscribo un surco de texturas doradas en los ojos enlazados a la insuperable franja donde la tierra es un volumen de bóvedas construidas en el aire de un posible abismo.
Indefenso frente a esa distancia triunfante sobre el inmóvil cuerpo que se embriaga en las láminas transparentes de la brisa, persisto y fragmento el misterio que me da el contemplar la hendidura luminosa y oval que se extingue vulnerando la dúctil e interminable forma del horizonte.
Repentinos perfiles, dimensiones submersas, aristas ondeantes, pausados filos de arcos velocísimos, quebradas pulsaciones de un perímetro extinto, arquitectura inmóvil de un óvulo de llamas, sequedad recurva de la llanura suave, irisaciones continuas de un declive invisible, entrevista locura de este espacio de viento y soledad.
Ah que lentísimos soplos de claridad tan lisa, sonámbula levedad de un fulgor deslizado lácteamente sobre esta tierra llana que destila en el viento altos navíos mansos de ceniza.
De Entre agua efogo. Cantos da terra posuída, 1987