Caballos en la nieve

Caballos en la nieve

Que esta página salve aquel momento: la senda de hojarasca que sonaba encharcada a nuestro paso bajo la rumorosa cúpula del hayedo {ahora aspiro ese aroma fecundo del otoño), y el remoto fulgor de la nieve temprana: Okolín y Sayoa. Arriba campas frías -aquel áspero viento que llegaba de Francia- con bordas en ruinas. Bajo el gris invernizo, por un alto helechal con nieve polvorosa -todo como una foto en blanco y negro-, repentino, al trote, unos caballos de greñudas crines. Símbolo de otra cosa lejana (y de muy dentro) que yo desconocía, y desconozco, los dejo en estos versos. Aunque nunca consiga saber qué significa un trote de caballos sacudiendo la nieve de unos helechos negros.

De “La imagen de su cara”