Vaticinio

Vaticinio

Le esposarán las manos por la espalda, pero él tendrá seis años y correrá mojado entre las altas hierbas de su memoria.

Le cerrarán la puerta, se callará la llave al otro lado, y él verá los sinsontes entre los patriarcales olmos de Baton Rouge, la via del Babuino, las bateas azules de Cangas de Morrazo.

Le pondrán cualquier número, lo formarán en fila, lo contarán, y él, mientras, cabalgará cantando contra el viento desmedido de algún acantilado.

Lo matarán y nunca se habrá muerto, y sobre su cadáver, a pie firme, le sonreirá a los muertos que le miren al otro extremo de las metralletas.

De “Curso superior de ignorancia”