¡Oh venturosa, levantada pluma...

¡Oh venturosa, levantada pluma…

¡Oh venturosa, levantada pluma que en la empresa más alta te ocupaste que el mundo pudo, y al fin mostraste al recibo y al gasto igual la suma!,

calle de hoy más el escriptor de Numa, que nadie llegará donde llegaste, pues en tan raros versos celebraste tan raro capitán, virtud tan summa.

¡Dichoso el celebrado, y quien celebra, y no menos dichoso todo el suelo, que tanto bien goza en esta historia,

en quien envidia o tiempo no harán quiebra; antes hará con justo celo el cielo eterna más que el tiempo su memoria!

Oración

A Ti me vuelvo, gran Señor, que alzaste, a costa de tu sangre y de tu vida, la mísera de Adán primer caída y adonde él nos perdió, Tú nos cobraste.

A Ti, Pastor bendito, que buscaste de las cien ovejuelas, la perdida y hallándola del lobo perseguida, sobre tus hombros santos te la echaste.

A Ti me vuelvo en mi aflicción amarga y a Ti toca, Señor, el darme ayuda, que soy cordera de tu aprisco ausente

y temo que a carrera corta o larga, cuando a mi daño tu favor no acuda me ha de alcanzar esta infernal serpiente.