Voto a Dios

Voto a Dios

que me espanta esta grandeza… Voto a Dios que me espanta esta grandeza y que diera un doblón por describilla, porque, ¿a quién no sorprende y maravilla esta máquina insigne, esta riqueza?

Por Jesucristo vivo, cada pieza vale más de un millón, y que es mancilla que esto no dure un siglo, ¡oh gran Sevilla!, Roma triunfante en ánimo y nobleza.

Apostaré que el ánima del muerto por gozar este sitio hoy ha dejado la gloria donde vive eternamente.

Esto oyó un valentón, y dijo: «Es cierto cuanto dice voacé, señor soldado. Y el que dijere lo contrario, miente.»

Ya que del ciego dios habéis cantado…

Ya que del ciego dios habéis cantado el bien y el mal, la dulce fuerza y arte, en la primera y la segunda parte, donde está de amor el todo señalado,

ahora, con aliento descansado y con nueva virtud que en vos reparte el cielo, nos cantáis del duro Marte las fieras armas y el valor sobrado.

Nuevos ricos mineros se descubren de vuestro ingenio en la famosa mina que al más alto deseo satisfacen;

y, con dar menos de lo más que encubren, a este menos lo que es más se inclina del bien que Apolo y que Minerva hacen.