Silencio de metal triste y sonoro, espadas congregando con amores en el final de huesos destructores de la región volcánica del toro.
Una humedad de femenino oro que olió puso en su sangre resplandores, y refugió un bramido entre las flores como un huracanado y vasto lloro.
De amorosas y cálidas cornadas cubriendo está los trebolares tiernos con el dolor de mil enamorados.
Bajo su piel las furias refugiadas son en el nacimiento de sus cuernos pensamientos de muerte edificados.