Cuando se daba entera a mi albedrío, muchas veces salí de entre sus brazos con mi pobre ilusión hecha pedazos y con el corazón turbio de estío.
Y hoy que, por propio o por fatal desvío, de otro amor se adormece en los regazos, como quisiera renovar los lazos de aquel amor que me atedió por mío.
Oh dualidad entre infernal y loca: padecí taciturno desaliento siempre que un beso desfloré en su boca.
Y cuando ajena a mi ansiedad la siento, dar la vida y el alma me provoca por besarla otra vez sólo un momento.