Las manzanas del Edén

Las manzanas del Edén

(fragmento) A ti viciosamente me encadena, tu cuerpo insano en que la muerte aspiro: eres sierpe o mujer, hada o vampiro, o ángel con maleficios de sirena?

Da sopor como un vino tu melena; quema como una brasa tu suspiro; tu beso, que es voraz, quita el respiro, y tu aliento, que es de áspid, envenena.

En el lecho te ciñes a quien te ama, convulsa y frenética, lo mismo que a seco tronco enardecida llama.

Y cuando amor en tus entrañas siembra, se siente un frío vértigo de abismo sobre el abismo de tus muslos de hembra.