A Martine Broda, In memoriam
Mas si creemos que nuestro único sujeto es el deseo y al mismo tiempo nuestra esencia, querríamos ser el objeto perdido y olvidar todo lenguaje. Dormir en la colina disfrazados de chopos y cantuesos. Dormir junto a las cosas enterradas bajo un horizonte de leche negra -dormir entre las zarzas jaras y sarmientos que un día fueron sujetos abrasados. Y también con los muertos de dolor o de una borrachera. Dormir bajo la grava junto a las flores de Víznar o Bagdad, crucificadas de noche por el odio que despierta la conciencia de ser libre. Dormir en la colina de Spoon River tras un mausoleo cualquiera, bajo el manzano de un huerto o sobre una sima del mar. Ser para siempre un ser aunque muerto deslumbrante de deseo -y conseguir que dure al menos el tiempo de regreso hasta el chispazo inicial. Sólo un gesto. Y dormir para siempre de la mano de nadie -como duerme Martine con su enjuto cuerpo entregado en ofrenda a sus amantes lares, Jouve Juarroz, Celan o Lacan. Todos duermen ahora en la colina de Tholos. Y nosotros también muertos con ella como objetos cosas húmedas entre la seca arena -este silencio.