La palabra perdida

La palabra perdida

I Perdido en la línea del alba -meta o partida, volveré a la patria torturada de mi infancia y habitaré mi lengua. Abandonada bruma, pie de luz en la ceniza.

II ¿Dónde la palabra, agua interior congelada en la pupila del tiempo? Al fragor de la sangre me abandono: Río rojo donde fluye la brasa insomne, el incendio.

III Compañera, en el latido del viento -desesperado silencio, quizá el corazón lo sepa.

La rosa y la máscara de yeso

Interpreta tú la estela de mi nombre para reconstruir el rostro que los titanes embadurnaron de yeso: léeme en ese otro que apareció –sin ser llamado en el espejo y sácame del laberinto de consonantes y vocales: dame la clave para que pueda amarte -al ser yo mismo y mi contrario, porque siempre es otro quien te toca cuando beber procuro tu mirada. Mi cabeza ya no puede cantar sola -ni sentirse extranjera al vagar en estos prados, donde las ménades aguardan el instante en que brote la rosa descompuesta por su oculto sin porqué: Acaso el dúo sagrado que se alce en himno verdadero, consiga que renazca el niño nuevo que jugaba con el mundo -sobre los hombros del tiempo, a las orillas del mar.