Mapas y pecios

Mapas y pecios

Y si trazas el mapa de tu propio cuerpo, sentirás cómo coincide con el universo de tu palabra. Y también que a las ínsulas se llega solamente por los ríos de la sangre que anega las selvas, las praderas y los cielos. Proa siempre hacia lo incierto que tú configuras sin precisar de sextante ni instrumentos. Pero no hay regreso, capitán. Atrás quedan las estatuas que nunca o pronto volverán a la arena por las playas -en la medida que progrese, extrañamente encendida, la palabra sobre el cuerpo en la luz de la razón que no naufraga. Mas ¿quién podrá saberlo? Casi nadie ahora junta pecios para después leerlos.