Mnemósina

Mnemósina

Cuando Mnemósina bebe el tibio semen de las flores -o espuma ardiente de mareas, trazas tú los ritmos de la canción sobre el laberinto de tu templo altivo y solo -poema irrepetible donde todo deberá reunir al Todo y aplomar sus altos muros. En ese aroma tú decides el sentido de la fiesta: Aquello que habrá de quedar y lo que debiera seguir -pues suceden al unísono tiempos futuros y tiempos pasados, alentando -Oh sí, al viento que te horada ahora, libre y luminoso en el momento preciso en que el sol te pintaba sobre un muro: Furia del límite, concentrada luz que hacia adentro crece. Evohé.