Testamento ológrafo

Testamento ológrafo

Devuélveme Atienza tus colinas, el gris de los jirones con que tejes el chopo dolorido de la tarde.

Atienza verde vaguada de lágrimas cautivas que ahora son torrente.

…tuvimos otras tardes muy distintas… Por ejemplo: yo te repetía, cerca la boca de tu corazón de trigo Atienza Atienza Atienza Atienza mía casi siempre al partir, cuando el castillo erguía hacia atrás su sombra y su reproche.

Hoy, ya dispuesto al gran viaje confieso que soñé con dormir entre otras tierras alimentar raíces diferentes iluminar distintas sementeras. Hoy, seguro de tu luz proclamo, ruego y pido: que dentro de un momento cuando muera alguien me recoja -no temáis que estoy ya tan liviano como un pájaro- y me ponga aquí desnudo, abierto en cruz y con la boca contra tu mano de tierra.

Así, serena mi alma en tu luz bajo tu seno aguardaré mi último desguace.

De “Antítesis primaria”