Yo vestiré de negro de arriba abajo mi soledad. Igual que en el mes de agosto, lloraré estrellas a montones. Altivo dolor mío, da tu voz, desde ahora, a las fuentes del canto, hondamente encerradas en mi alma como en el corazón de una montaña. Que el cuerno de la muerte resuene nuevamente a través de mis versos. Os deshojáis así, os deshojáis, últimos sueños míos, en la magnificencia del otoño.
Con mis pasos ansiosos de caminos, devano el ovillo de la distancia. El decir “a lo lejos” me es tan caro como una mujer. Para mí el horizonte mueve velos de nubes, y las cimas de las montañas me sonríen con sus dientes de nieve. Los bosques acarician mis mejillas con sus dedos de ramas. Y la onda espumosa de los ríos, igual que un perro amigo, mueve a mis pies la cola, ladrando alegremente. Mi corazón celebra, campana de la boda, la gran fiesta del Siglo cuando el alba despliega banderolas de llamas y de sangre. La savia sube, rica, por los tallos, nuncio de una gloriosa primavera.
En el fértil y rico terreno de mi alma, he trasplantado el árbol no terreno del amor entre los hombres, y en un inmenso abrazo rindo el espíritu y grito: ¡Vida, vida! * * * * *
¡Oh, vosotros, los siglos, montones de ruinas!, ¿he de esperar aún el tiempo venidero, pavo real de púrpura en lo alto de la casa, cuando todo va a hervir, se va a quemar y, flotando carteles y banderas, va a transformar en lava las masas victoriosas?
Yo vestiré de negro de arriba abajo mi soledad. Igual que el mes de agosto, lloraré estrellas a montones. Altivo dolor mío, da tu voz, desde ahora, a las fuentes del canto, hondamente encerradas en mi alma como en el corazón de una montaña. Que el cuerno de la muerte nuevamente resuene a través de mis versos. ¡Volad, volad en la magnificencia del otoño, volad, sueños dorados de las primaveras que se avecinan!
Versión de Rafael Alberti y María Teresa León Ediciones Era, S.A. 1966