Amada, cada vez que yo pienso en nosotros...

Amada, cada vez que yo pienso en nosotros…

Amada, cada vez que yo pienso en nosotros, un océano de hielo aparece ante mí: sobre la blanca bóveda no hay ya ninguna estrella, la luna es una mancha amarilla a lo lejos. Sobre miles de témpanos que las olas se llevan, un pájaro planea, las alas fatigadas, mientras su compañera ha seguido adelante, unida a la bandada que se pierde al poniente. Hacia donde ella vuela mira desesperado. Ya no siente ni pena ni alegría. ..Se muere, soñando en un instante todo el tiempo pasado. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Más lejos uno de otro cada vez nos sentimos, cada vez me hundo más en la sombra y el hielo, mientras desapareces en la eterna mañana. Versión de Rafael Alberti y María Teresa León Ed. Seix Barral S.A. 1973