Sólo quiero recordar de este verano la mirada cómplice de una vecina que tomaba el sol desnuda y sonrió complacida al darse cuenta de que la contemplaba, y aquel instante fugaz, irrepetible, de total quietud, en que el mundo quedó desierto de sí mismo y era un cristal transparente y de nuevo compacto. El verano no será otra cosa, este verano, quiero decir, y si alguien me habla de aquellas mil bagatelas inefables que componen los días y las noches, diré tranquilamente: -No me acuerdo. De “Cuaderno de vacaciones” Versión de Adolfo García Ortega