Me declaro vencido...

Me declaro vencido…

Me declaro vencido. Los años que me quedan los malviviré en penumbra. Cada mañana deshojaré una rosa -la misma- y con tinta evanescente escribiré un verso débil y nostálgico en cada pétalo. Os lego mi sombra en testamento: es lo más perdurable y sólido que tengo, y los cuatro palmos de mundo tranquilo que creo cada día con la mirada. Cuando muera, cavad un profundo hoyo y enterradme en él de pie, frente al mediodía, que el sol. al salir, me ciegue el fondo de los ojos. Así la gente que me vea exclamará: -Mirad, un muerto con la mirada viva.

De “La piel del violín” Versión de Adolfo García Ortega