Dices la belleza y todo se ilumina.
Deja que el tiempo fluya lentamente entre el paisaje y tú y que el silencio ponga acentos de leve melancolía en cada cosa. La blanda quietud que te rodea poco a poco acoge aquel misterio que te une a todo y a todo te incita.
No pienses jamás que es tarde, ni hagas preguntas. Ahógate de horizontes. Agotado, en cada gesto te sentirás renacer.
De “Las claras palabras” Versión de Adolfo García Ortega