Un día estaré muerto...

Un día estaré muerto…

Un día estaré muerto y aún quedará la tarde en la paz de los caminos, en los verdes sembrados, en los pájaros y el aire quietamente amigo, y en el paso de esos hombres que desconozco y que amo. Un día estaré muerto y aún quedará la tarde en los ojos de la mujer que se acerca y me besa, en la música antigua de cualquier tonada, o aún en un objeto, el más íntimo y claro, o puede que en mis versos. Decidme qué prodigio hace a la tarde tan dulce y tan intensa a la vez, y a qué prado o a qué nube he de atribuir mi gozo; porque me sé perdurable en cuanto me rodea, y sé que alguien, en el tiempo, conservará mi recuerdo. De “Palabras al viento” Versión de Adolfo García Ortega