Ahora que la noche funde todas las cosas corpóreas, y que la sangre se aquieta con el reclamo nocturno, lánzate al río del sueño. Amor, criatura, duerme.
En el firmamento piel se pone el sol de tus ojos, la madeja de tus miembros indolente se deshace. ¿En qué brazos solitarios, Amor, te abandonas? Duerme.
Libre del peso del cuerpo, en espíritu atraviesas oscuros bosques espesos de la lasitud secreta. No quiero que hongos ni sapos, Amor, te me asusten. Duerme.
Que el fluyente subterráneo al curso de los planetas se concuerde en transparencias de música innominada. De lejos velo tu viaje, Amor, hasta que regreses. Duerme. De “En cuarentena” Versión de Dolors Ollé