En un corazón no caben dos amores mentira puede ser.
En la ciudad de las lluvias frías es de noche y estoy tumbado en la habitación de un hotel mis ojos están clavados en lo alto pasan nubes por el techo pesadas como los camiones que corren por el asfalto húmedo y a la derecha a lo lejos una construcción blanca tal vez de cien pisos en lo alto brilla una aguja de oro. Pasan nubes por el techo nubes cargadas de soles como caiques de sandías. Me siento en el alféizar de la ventana el reflejo del agua acaricia mi rostro ¿estoy a la orilla de un río o a la orilla del mar?
¿Qué hay en aquella bandeja en aquella bandeja rosada fresas o moras? ¿Estoy en un campo de narcisos o en un bosque de hayas nevadas? Las mujeres que amo ríen y lloran en dos lenguas. De “Últimos poemas 1959-1960-1961” Versión de Fernando García Burillo (Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)