Estamos tan heridos que creemos morir cuando la calle nos lanza una mala palabra. La calle no lo sabe, pero no soporta semejante carga; no está acostumbrada a soportar un Vesubio de dolores sobre ella. Han sido devastados los recuerdos de los tiempos antiguos, desde entonces la luz es artificial y los ángeles ya sólo juegan con pájaros y flores o sonríen en el sueño de un niño.
Versión de Manuel Zubiría