Qué ligera...

Qué ligera…

Qué ligera será la tierra tan sólo una nube de amor vespertino cuando libertada como música la piedra se arrastra en éxodo

y peñas que como pesadilla acuclillada en el pecho de los hombres pesos de melancolía riegan las venas.

Qué ligera será la tierra tan sólo una nube de amor vespertino cuando la venganza encendida de negro atraída magnéticamente por el ángel de la muerte . reventada fría y silenciosamente en su falda de nieve.

Qué ligera será la tierra tan sólo una nube de amor vespertino cuando lo astral despareció con un beso de rosas de la nada.

Versión de Javier Tubía