Bendita sea la hora...

Bendita sea la hora…

Bendita sea la hora, el año, el día y la ocasión y el venturoso instante en que rendí mi corazón amante a aquellos ojos donde Febo ardía.

Bendito el esperar y la porfía y el alto empeño de mi fe constante y las saetas y arco fulminante con que abrasó Cupido el alma mía.

Bendita la aflicción que he tolerado en las cadenas de mi dulce dueño y los suspiros, llantos y esquiveces,

los versos que a su gloria he consagrado y han de vencer del duro tiempo el ceño, y ella bendita innumerables veces.