Oh gran Pepona de saber profundo...

Oh gran Pepona de saber profundo…

(…)¡Oh, gran Pepona, de saber profundo; grande en tu oficio! Deja que repita para instrucción y norma de alcahuetas la alta respuesta que a mi cargo diste, dignas palabras de grabarse en bronce. «Hijo, me dice un día, que a las once quedó citada en la espaciosa lonja de Trinitarios; hijo, está perdida la putería; apenas lo creyera, ¿quién en mi mocedad me lo dijera? En consecuencia del encargo tuyo hice, cual suelo, vivas diligencias, que, o no admitir la comisión honrada, o debemos hacerlas en conciencia, y donde no, restituir la paga, mas pocas hay de proceder tan justo. Yo, como sabes ya, sé bien tu gusto, que por larga experiencia sé servirte; ya fe de honrada no sabré decirte cuánto afané por una buena moza.(…)