Año de 1910
Sobre la quemadura de la amapola aplícate jazmines ,que eso la cura; si acaso fuese grave la quemadura usarás la camelia, pero una sola.
Cuando el cielo en verano se tornasola y ni una nube vaga de cruel blancura, y el hastío te invade como una impura serpiente que te aprieta y asfixia y viola,
búscate una muchacha que toque viola, siempre que de ella sea la partitura, y quémala tú mismo con amapola;
una muchacha fresca, sonriente y pura y dale una camelia, pero una sola, si acaso fuese grave la quemadura…