Más allá de la memoria

Más allá de la memoria

Así toda la vida; errancias, cantos, Mares, desiertos, ciudades, Reflejos fugaces De todo lo perdido para siempre.

La llama se agita, suenan las trompetas, Corceles amarillos brincan en el aire Mientras la gente inquieta habla, Al parecer de la felicidad.

Otra vez el éxtasis y la aflicción. Otra vez, como antes, como siempre, El mar agita sus crines plateadas y los desiertos y las ciudades se levantan.

Cuándo será -al fin- que sublevado Del dueño seré yo de nuevo yo, Un aborigen sencillo, adormecido En alguna tarde sagrada Versión de Jorge Bustamante García