Gozo mezclando mis cabellos con vosotras, hojas del otoño, corriendo por el bosque loco, resbalando, riendo y arañando mis mejillas en vuestras formas rugosas. Me alegra poder lanzar en el Otoño rojo mi grito solo y profundo bajo las bóvedas de oro seco, en el susurro del viento. Me gusta huir, caer y reír sobre la tierra adornada por los mil labios de tu sonrisa amarilla, Otoño! 1957
Versión de Pablo Neruda