Hay millares de estrellas en la altura que puedes alcanzar con la mirada; mas tú buscas la estrella que, ignorada, en espacios ilímites fulgura.
Hay mujeres de núbil hermosura que te cercan en ronda apasionada; pero tú buscas la mujer soñada, una mujer pretérita y futura.
Arriba, el cielo es fúnebre, nublado; la tierra en rededor es yermo triste… y así habrás de morir abandonado,
con los sueños de amor que perseguiste: la imposible mujer que no has amado y la estrella ideal que nunca viste.
Versión de Delio Seraville