Me clausuran en mí. Me dividen en dos. Me engendran cada día en la paciencia y en un negro organismo que ruge como el mar. Me recortan después con las tijeras de la pesadilla y caigo en este mundo con media sangre vuelta a cada lado: una cara labrada desde el fondo por los colmillos de la furia a solas, y otra que se disuelve entre la niebla de las grandes manadas.
No consigo saber quién es el amo aquí. Cambio bajo mi piel de perro a lobo. Yo decreto la peste y atravieso con mis flancos en llamas las planicies del porvenir y del pasado; yo me tiendo a roer los huesecitos de tantos sueños muertos entre celestes pastizales. Mi reino está en mi sombra y va conmigo dondequiera que vaya, o se desploma en ruinas con las puertas abiertas a la invasión del enemigo.
Cada noche desgarro a dentelladas todo lazo ceñido al corazón, y cada amanecer me encuentra con mi jaula de obediencia en el lomo. Si devoro a mi dios uso su rostro debajo de mi máscara, y sin embargo sólo bebo en el abrevadero de los hombres un aterciopelado veneno de piedad que raspa en las entrañas. He labrado el torneo en las dos tramas de la tapicería: he ganado mi cetro de bestia en la intemperie, y he otorgado también jirones de mansedumbre por trofeo. Pero ¿quién vence en mí? ¿Quién defiende de mi bastión solitario en el desierto, la sábana del sueño? ¿Y quién roe mis labios, despacito y a oscuras, desde mis propios dientes?
Me reconoces, noche, me palpas, me recuentas, no como avara sino como una falsa ciega, o como alguien que no sabe jamás quién es la náufraga y quién la endechadora. Me has escogido a tientas para estatua de tus alegorías, sólo por la costumbre de sumergirme hasta donde se acaba el mundo y perder la cabeza en cada nube y a cada paso el suelo debajo de los pies. ¿Y acaso no fui siempre tu hijastra preferida, esa que se adelanta sin vacilaciones hacia la trampa urdida por tu mano, la que muerde el veneno en la manzana o copia tu belleza del espejo traidor? Olvidaron atarme al mástil de la casa cuando tú pasabas para que no me fuera cada vez tras tu flauta encantada de ladrona de niños, y fue a expensas del día que confundí en tu bolsa la blancura y la nieve, los lobos y las sombras. Ahora es tarde para volver atrás y corregir las horas de acuerdo con el sol. Ahora me has marcado con tu alfabeto negro. Pertenezco a la tribu de los que se hospedan en radiantes tinieblas, de los que ven mejor con los ojos cerrados y se acuestan del lado del abismo y alzan vuelo y no vuelven cuando Tomás abre de par en par las puertas del evidente mediodía. Tú fundas tu Tebaida en lo invisible. Tú no concedes pruebas. Tú aconteces, secreta, innumerable, sin formular, como una contemplación vuelta hacia adentro, donde cada señal es el temblor de un pájaro perdido en un recinto inmenso y cada subida un salto en el vacío contra gradas y ausencias. Tú me vigilas desde todas partes, descorriendo telones, horadando los muros, atisbando entre fardos de penumbra; me encuentras y me miras con la mirada del cazador y del testigo, mientras descubro en medio de tus altas malezas el esplendor de una ciudad perdida, o busco en vano el rastro del porvenir en tus encrucijadas. Tú vas quién sabe adónde siguiendo las variaciones de la tentación inalcanzable, probándote los rostros extremos del horror, de la extrema belleza, la imposible distancia de los otros, el tacto del infierno, visiones que se agolpan hasta donde te alcanza la oscuridad que tengo, hasta donde comienzas a rodar muerte abajo con carruajes, con piedras y con perros. Pero yo no te pido lámparas exhumadas ni velos entreabiertos. No te reclamo una lección de luz, como no le reclamo al agua por la llama ni a la vigilia por el sueño. O habría de confiar menos en ti que en las duras, recelosas estrellas? ¡Hemos visto tantos misterios insolubles con sus blancos reflejos, aún a pleno sol! Basta con que me lleves de la mano como a través de un bosque, noche alfombrada, noche sigilosa, que aprenda yo lo que quieres decir, lo que susurra el viento, y pueda al fin leer hasta el fondo de mi pequeña noche en tu pupila inmensa.