Las lucientes cabelleras de las amantes queridas son lujuriosas banderas desplegándose guerreras sobre las carnes vencidas.
¡Ni redecillas ligeras, ni diademas brillantes! Las lucientes cabelleras de las jóvenes amantes son lujuriosas banderas.
Y cuando chocan crujientes las secas bocas ardientes, se tuercen estremecidas las cabelleras lucientes de las amantes queridas.
Versión de Manuel Reina