Deslumbra el cielo si mira fijamente contra él una flor, se hace negra y deslumbra. No habla. Porque son inherentes al hablar el oír y el callar. Mira: tomates, hojas, tallo, tierra. El cielo es una bóveda, finito mundo azul sobre el mundo, los tomates son rojos.
De “Caza nocturna” 1997