Muda y hosca, se niega...

Muda y hosca, se niega…

Muda y hosca, se niega a entrar en casa, a pesar de la noche, a pesar del buen sentido. Él le habla con paciencia o la empuja y golpea con el puño. La insensata materia que el alma es, su obstinación eficaz o, contigua y exenta, esta vibración azul del azul luminoso y oscuro. Sólo me m interesa e vacío. Ocurrió el mismo año en que frascos y líquidos se arrojaban contra la pared, a oscuras, en aquella alcoba italiana. Eran innumerables los huesos del cuerpo, incomprensibles sus nombres. Sincronizado estrictamente, rápido y melancólico, con este azul, aquel salto, olor de carbonilla, adherido a la piel.

De “Caza nocturna” 1997