Nadaba por el agua transparente en el hondo, y pescaba gozoso con un pequeño arpón peces brillantes, amigos, moteados. Aquella agua tan densa, nadar como un gran pez; vosotros, dijo, me esperabais en casa. Pensé entonces en Klee en la dorada. Ahora leo: estas roto y tus sueños se cuelan en tu vida, esa sensación de realidad es muy fuerte; estas pastillas te ayudarán. Dorado pez, dorada de los abismos, destellos en lo hondo. Un sueño subterráneo nos recorre, nos reune, nacemos y morirnos, mas se repite el sueño y queda el pez, su densidad, la transparencia.
(_Antonio Gamoneda, Jerónimo Salvador )
De “Caza nocturna” 1997_