Abre para mí tu puerta pues Tú sólo abrirla puedes, porque Tú sólo concedes la gracia de verla abierta.
Tú el sendero me mostraste de llegar a redimirme: Y si no puedes abrirme, ¿para qué a Ti me llamaste?
Al ofrecerme su ayuda muchos son los que te invocan; mas mi rebelión provocan; mi fe contra ellos me escuda.
Sólo ante Ti me prosterno; sólo en tu auxilio confío; todo muere en torno mío: Sólo Tú eres Eterno. * * *