En este instante de mi triste vida, cuando mi corazón aun late y siente, que todos mis problemas y mis dudas resueltos han quedado, me parece.
Mas cuando llamo mi razón a cuentas y en análisis hondo se sumerge, no tardo en ver que todo ha sido humo, y que la noche a circundarme vuelve.
Y aquellos de la ciencia y las virtudes conductores magnánimos y jueces, que por la gracia del saber profundo antorchas vivas en el mundo encienden;
ellos, no más que yo, dieron un paso fuera del aro en que todo se mueve; dijeron, sí, su fábula, y al punto volvieron a su sueño de la muerte. * * *