Mi boca de poca risa parte alegre hacia tu boca y como siempre voy hacia tu cuerpo estoy sin voz a la hora de los besos. Me detengo un minuto en el silencio para componer un canto a tus caricias y voy perdiéndome en tu cuerpo. La noche me envuelve lentamente y las llaves de la casa me recuerdan el regreso.