Ya no soy yo amado, y no sé quién soy, si todavía permanezco, si estoy aquí y lo que toco está. Las palabras me caen como agua fresca, la tristeza se riega en mi música ensangrentada. En mi corazón se anida un animal herido y mis versos preferidos los dije a la noche que aguarda el beso caliente del amante y el rumor perecedero de la piedra. Ya no soy yo amado, y no sé si estoy aquí, si mis miembros se cierran o se abren, si la muerte es un mal sueño dilatándose en mis venas, recordando como una voz antigua, mi no permanecer, ni fugaz sentir, mi antiguo malestar caído de la duda.