Cafiche de la muerte

Cafiche de la muerte

Cómo carne de cóndores hirvientes o de tordos quemados como cresta del rojo al negro se cambió la fiesta y en silencio se fueron los clientes. Se nos vació no más todo el prostíbulo se vaciaron las camas y los bares y todas las que estábamos de a pares sollozamos de a una en el vestíbulo. Por el pasillo viene la señora siempre tan maternal siempre a la hora con su taza de té y un trago fuerte. Para qué te moriste desgraciado. Mira mi pobre cuarto desolado tipo traidor: cafiche de la muerte.