Para darle cuerda a la muerte

Para darle cuerda a la muerte

Cuando se me alborotan los espermios, qué veo, qué veo, digo yo: veo a mis pescaditos navegar por los úteros, enamorados de cuanto óvulo cae. Toma este matamoscas y extermina a los ángeles, después con grandes uñas arráncales las alas. Ya veo sus muñones, ya los veo arrastrarse: desesperadamente tratan de alzar el vuelo. Toma este insecticida. Oigo sus toses blancas prenderse y apagarse. Una puesta de sol o una puesta de ángeles es lo mismo sin duda porque la noche ahora levanta su joroba y ellos se van hundiendo lentamente en el suelo. Levanta el pie despacio. Así mismo. Tritúralos Que le saquen las plumas con agua hirviendo y pongan esos cuerpos desnudos en las fiambrerías. Ahora me van pasando sudarios de juguete y ataúdes con cuerda. Ahora me van pasando las cruces más pequeñas, para que se entretengan los infantes difuntos. Pásame el insectario, los alfileres negros. Toma este matamoscas y extermina a los ángeles.