En el salón dorado

En el salón dorado

Una Armonía

Sus manos de marfil en el teclado extraviadas en pasmo de fantasía; así los álamos agitan sus plateadas hojas lánguidas y pálidas. Como la espuma a la deriva en el mar inquieto cuando muestran las olas los dientes a la brisa.

Cayó un muro de oro: su pelo dorado. Delicado tul cuya maraña se hila en el disco bruñido de las maravillas. Girasol que se vuelve para encontrar el sol cuando pasaron las sombras de la noche negra y la lanza del lirio está aureolada.

Y sus dulces labios rojos en estos labios míos ardieron como fuego de rubíes engarzados en el móvil candil de la capilla grana o en sangrantes heridas de granadas, o en el corazón del loto anegado en la sangre vertida del vino rojo. Versión de E. Caracciolo Trejo Edición de Libros Río Nuevo 2001