El mar está marcado con unas bandas grises, el quieto viento muerto desentona y como hoja marchita es llevada la luna por la bahía tormentosa.
Grabado claramente sobre pálida arena está el bote negro: un joven marinero sube a bordo en gozo distraído con el rostro sonriente y mano reluciente.
Y arriba los zarapitos claman y por el pasto oscuro meseteño van segadores mozos de cuellos brunos , cual si fueran siluetas contra el cielo. 2