Tal vez no me necesites, Noche; de la vorágine mundial Yo fui lanzado a tu orilla Como una concha sin perlas.
Indiferente, tú espumas las olas Y cantas tercamente, Pero llegará el día en que amarás La inútil mentira de la concha.
Tú te acuestas a su lado en la arena, Te vistes con su casulla Y con ella construyes una gran campana Irrompible entre las olas.
Y a las paredes de la frágil concha, Como a la casa del corazón vacío, Las llenarás con murmullos de espuma, Con viento, bruma y lluvia… 1911
Versión de Jorge Bustamante García