La tristeza inexpresiva Abrió sus dos ojos enormes, El florero al despertar Del cristal arrojó las flores.
Todo el cuarto se invadió De una lánguida -¡dulce medicina! Este reino tan pequeño Tanto sueño ha devorado.
Un poco de vino rojo, -Otro poco de sol de mayo- Y rompiendo un delgado bizcocho La blancura de dedos finos.
1909
Versión de Jorge Bustamante García