Leer sólo libros infantiles, Acariciar sólo pensamientos incautos, Disipar todo lo que huela a solemne, Sublevarse contra la honda tristeza.
Yo estoy mortalmente cansado de la vida, No admito nada de ella, Pero aún así amo esta pobre tierra Porque no conozco otra.
De niño, en un jardín remoto, solía mecerme Sobre un columpio de madera sencilla, Y recuerdo los altos y oscuros abetos En medio del delirio brumoso.
1908
Versión de Jorge Bustamante García