¿Qué puedo hacer con este cuerpo mío irrepetible, que me ha sido dado? ¿A quién, dime, debo agradecer, por la apacible alegría de respirar y vivir?
Yo soy el jardinero y soy la flor, En la mazmorra del mundo no estoy solo.
En la eternidad del cristal ya se ha esparcido Mi aliento y mi calor.
En él está impreso un signo, Irreconocible hasta hace poco tiempo.
Ojalá la bruma se diluya en los instantes Para que no borre el signo amado.
1909
Versión de Jorge Bustamante García